sábado, 17 de octubre de 2026

Salvarse de la oscuridad

Puedo sentir cómo te vas yendo
y cómo me voy yendo yo también.
Me gusta sentir que te amo mientras te voy,
mientras me vas.
Me gusta.
No me da miedo decir que te amo,
aunque nunca llegue a ser... y así está bien.
No me molesta decir que me estoy yendo aunque te amo.
Suena contradictorio, pero
en realidad no lo es.
Creo que solamente algunas personas pueden entender de qué estoy hablando;
seguramente vos sos una de ellas.
Estuvo bueno que regresaras.
Había que sanar esto.
Tenía que sacarte del cajón oscuro donde te había metido
y ponerte en otro espacio:
salvar tu imagen,
salvarte a vos
dentro de mi cabeza.
Creo que todos estos años
siempre te dejé
en esa carretera de la que una vez me fui.
Y estabas ahí.
Y ahora te saqué,
te di una ducha,
un lavado de cara.
Ya no estás ahí.
Volviste a ser persona.
No el que tomaba conmigo, mientras otros me cogían, el que muy adentro suyo siempre pensó que era una zorra.
Sino 
el que imagino ahora que sos,
salvaguardándote de toda oscuridad.
Quiero entender que al final sos una buena persona. Un tipo más o menos decente, un padre que puede darle amor a una hija.
Un tipo que sabe reconocer errores sin verse debilitado por eso.
Quiero quedarme con esa imagen de vos.
Espero no equivocarme, ojalá sea real.
Es la mejor forma de poder
decirte chau.
Se siente como dejar a un buen amigo.
Se siente como dejar a un buen amigo
en un pueblo,
al que nunca más vas a volver a ver, pero,
con una sonrisa, irse haciendo dedo y saludar desde lejos con amor.
Hay muchos secretos que me gustaría haberte contado.
Anécdotas que creo que te hubiesen hecho reír.
Muchas cosas que te hubiese preguntado.
Creo que sabés tanto...
Me gusta cuando la gente que sabe mucho me enseña cosas.
Soy una esponja.
Me gusta que seas casi como una musa que regresó para estimularme los sentidos,
para despertar algo que estaba dormido, para crear, para seguir armando,
aunque nunca dejo de hacer arte,
vivo arteando...
aunque la birome estaba gastada.
Pinto mis cuadros, tengo mi música, tengo mis cantos grabados, mí voz.
Tengo teatro. 
Arte en casa, en cada rincón de mí vida.
Tengo  música.
cremas.
Manos.
Mí ordenador, mis letras, mí mente.
Mi trabajo.
Mi trabajo también es arte.
No de la forma en la que todos lo entienden,
pero sí dentro del mundo que yo creé,
donde todo son lucecitas de colores, plantas, aromas,velas, texturas,
Como un área  salida de contexto,
como un mundillo creado por mí,
de todos colores,
paralelo al resto del mundo...
al quilombo,
al ruido de la ciudad.
Amo este espacio.
Amo mí vida, amo, amo.
Me amo y te amo.
Gracias por haber regresado y haberte ido, querido.



Pequeña Bianca 🤍 
(Van a estar felices los clientes de volverme a leer🙌🏻)





Ventanas Abiertas

Anoche volví a soñar con vos.
Soñé con vos.
Trabajabas con niños en un salón,
en una escuela.
Niños de entre nueve, ocho y once años,
más nueve.
Y te veía súper feliz.
Eras psicólogo,
pero trabajabas de maestro,
enseñándole a tantos niños.
Te seguían, los animabas...
estaban haciendo una obra.
Todavía sigo sintiendo llamados.
Lo siento en el pecho.
De día, cuando me levanto,
también siento eso en el pecho,
pero ya no me gustan.
No me gustan tus llamados,
tus llamados telepáticos.
Me hacen daño.
Me llegan frases,
me llegan mensajes,
como si fueran pensamientos tuyos.
Algo parecido a "Creo" de Fito.
En el día me levanto y quiero ser feliz.
Solamente quiero vivir mi vida,
seguir como estaba hace tres semanas,
antes de que escribieras.
Me despierto, y me concentro en mi vida.
Entonces empiezo a hacer lo que hago siempre:
levantarme,
agradecer por mi vida,
sentirme contenta por mi trabajo,
valorar los mates,
charlar con mi hijo,
enojarme con el gato que se come la planta,
acariciar a la más chiquita,
darle de comer a la paloma caída del nido,
bañarme, peinarme,
hacer mi rutina de cremas en la cara,
sentirme contenta por el aparato nuevo,
ser feliz porque estamos a 17
y ya tengo el dinero del alquiler.
Y entonces pasa el día.
Salgo al balcón,
tomo unos mates,
me hidrato de sol.
Pienso: necesito el sol como agua,
como si cada rayo fuese un chorro dorado
del que tuviera que beber.
Y entonces, cada tanto, hay flashes.
Me siguen.
Y aparecés vos, como flashes de sacudidas en el pecho.
Vos,
como si fueras un escarabajo que emerge de la arena,
como si aparecieras
y te volvieras a esconder.
Después llega la noche.
Y el escarabajo sale, busca humedad,
come de lo vivo, busca clorofila,
mira la luna, se sienta conmigo a cantar,
le presento a mi grupo de amigos,
se sienta en la sala de terapia,
todo negro, brillante, bien galardonado.
Y después se vuelve a meter en la tierra.
Yo lo acerco hasta la vereda
y él sigue solito dos cuadras,
derechito al parque.
Cada minuto que pasa actúo activamente en desprenderte de mí.
Seguramente a vos te sale mejor,
porque ya lo hiciste varias veces,
estás acostumbrado,
y tampoco es la primera vez que tengo que hacerlo con vos.
Estoy tranquila porque siempre lo logro.
Y siempre logro desprenderme de vos...
pero esta vez es distinto, es mejor,
porque me despido con amor.
Las palabras ácidas eran necesarias.
Las dije para mí. Para vos, pero más para mí.
Trabajás con mentes, seguro entendés.
Y las dulces te las dejo acá.
Podés tomarlas cuando quieras,
venir a sacar alguno de tus caramelos cuando gustes,
no tengo por qué enterarme.
Me gusta dejar las ventanas abiertas de mi casa,
aunque yo ya no esté en ella.
Vas a encontrar provisiones para seguir tu viaje.
Hasta que ya no quede más.

P.Bian🌸





Salvarse de la oscuridad

Puedo sentir cómo te vas yendo y cómo me voy yendo yo también. Me gusta sentir que te amo mientras te voy, mientras me vas. Me gusta. No me ...